Como mejorar la acústica de un salón

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Estás construyendo el equipo de tus sueños. Buscando información en internet, leyendo prensa especializada, buceando en las web de las marcas. Vas a la tienda, pruebas algunos modelos y te llevas uno a casa. Pero cuando lo estrenas en la intimidad de tu hogar, algo falla. La respuesta a tu desazón puede estar en la acústica de tu sala.


La sinergia es la palabra clave en la alta fidelidad. De nada sirve gastar un dineral en un componente frente al precio de los otros, escatimar en la inversión en cables o racanear en las cajas acústicas. Si no logramos cierto equilibrio entre un gasto compensado en cada uno de los componentes y las cajas, podemos fracasar.
Lograr ese equilibrio en el mundo de la alta fidelidad no es tan difícil. Apostar por marcas contrastadas, pedir consejo a un asesor especializado o simplemente, echando un vistazo a las características técnicas de amplificador y cajas, nos servirá para ir por el buen camino.
Pero a pesar de todo esto, podemos encontrar un handicap inesperado: nuestro hogar. Y es que nuestra vivienda no fue construida teniendo en mente a los audiófilos, por no mencionar el elevado precio de la vivienda en nuestro país, que condena al melómano a salas pequeñas.
El caballo de batalla de las vibraciones y las reverberaciones.
Las vibraciones son una de las grandes enemigas del buen sonido. Tanto a nivel de componentes como de acústica, en su control está el secreto de que nuestro flamante equipo luzca.
Por otro lado, las reverberaciones de la sala enmascaran el sonido, generan artefactos sonoros y ecos indeseados que harán irreconocibles nuestros mejores discos.
En el ámbito de la acústica de sala hay varias soluciones que podemos adoptar, pensadas para todos los bolsillos, que pasan por un exhaustivo estudio acústico en nuestro hogar por parte de una tienda especializada hasta soluciones caseras que no te arruinarán la cuenta corriente.
En general , puedes adoptar medidas para ocultar o minimizar aquellos espacios de la sala que generen reflectancias indeseadas. Cambiar una mesa de cristal por otra de madera maciza (o prescindir de la mesa), cubrir el suelo con una tupida alfombra o poner cortinas u otras más gruesas, contribuyen a absorber esas ondas parásitas que enmascaran nuestros mejores temas.
Si además te gusta la lectura, los libros vienen al rescate. Aparte de la aportación que realizan a nuestra vida, también se revelan como nuestros aliados en la lucha contra los parásitos sonoros, sumando su granito de arena como elementos absorbentes.
Una solución intermedia entre lo casero y lo más “pro” son los paneles absorbentes. Los hay de todos los tamaños e incluso de diseño, dándole un toque sofisticado a la estancia. Pueden ser una buena solución para las salas más rebeldes. En otro orden de cosas y casi a modo de curiosidad, muchos audiófilos e incluso estudios de radio han utilizado hueveras de cartón para minimizar las ondas indeseadas y no hacen mal trabajo.
Tampoco se trata de convertir la sala de escucha en un estudio de grabación o de radio. Adopta las soluciones más simples y si no funcionan ve pensando en las más sofisticadas.

Tamaño y ubicación de los altavoces


No es necesario explicar que cuanto más espacio haya de llenar nuestro sonido, más potentes han de ser nuestros altavoces. Pero asimismo te contamos que apostar por sistema por los altavoces más potentes o de columna puede ser un error y las cajas pueden acabar comiéndose la sala, desembocando en un sonido apabullante y poco armonioso.
Salvo que dispongas de una sala muy extensa, la combinación de altavoces de estantería y soporte será lo más adecuado. No es que dejemos de recomendar los altavoces de columna pero siendo conscientes de la “realidad habitacional” de las viviendas de este país, un altavoz más pequeño se ajustará como anillo al dedo. Busca una electrónica de amplificación con un buen ataque y verás que incluso las cajas más pequeñas se crecen y llenan la sala.
Si dispones de subwoofer o altavoz de graves, ya sea para aplicaciones Hi-Fi o Home Cinema, dedícale un buen tiempo para regular su ajuste y potencia. Estamos ante un elemento muy crítico, capaz de sumar, sobre todo de forma espectacular en la zona baja del espectro, pero con el que es muy fácil equivocarse. A favor, tenemos que su ubicación no es nada exigente debido a la naturaleza no direccional de los graves, que permite colocar este altavoz donde queramos, pero siempre en un plano que quede frente a nosotros. Ajusta la frecuencia de corte, es decir, la frecuencia bajo la cual ha de empezar a trabajar. En este sentido, se habrá de solapar con los límites de las frecuencias más bajas que sean capaces de reproducir tus cajas. Juega con el cambio de fase alternando entre 0 y 180 grados y escoge la que te parezca más adecuada. Por último, prueba el volumen más coherente para que los bajos suenen contundentes y compactos pero sin generar vibración.
La guinda del pastel la pondrás con una correcta ubicación de los altavoces. Si puedes, lo ideal es sobre soportes dedicados calzados con púas de desacoplo, al aire (nada de encajonarlos en una estantería, ni en un mueble ya que te cargarás los bajos), y unos 15 grados girados a la posición de escucha. El último detalle de su ubicación pasa por colocarlos de tal forma que tus cajas y tú forméis un triángulo equilátero. De esta forma, lograrás una integración del sonido perfecta, pareciendo que las voces y los instrumentos salgan del punto medio entre ellos.
Ojo con el tweeter o altavoz de agudos. A diferencia de los graves, las altas frecuncias sí son direccionales. Esto quiere decir que cuanto más directas lleguen al oido, mejor será el sonido. Normalmente todas las marcas de soportes fabrican sus modelos con una altura que se adecúa para que, sentados en nuestro sofá, este tipo de altavoz lance el sonido hacia nuestra cabeza.
Y si nos ponemos algo esotéricos y rizamos el rizo, rellena las columnas de los soportes con arena o piedras. De esta forma, darás estabilidad al conjunto altavoz-soporte, minimizarás vibraciones, redundando en una mayor solidez del sonido. Extraño, sí, pero funciona. Incluso hay empresas que comercializan este tipo de relleno.

No hace falta ser ingeniero



No rehúyas de conseguir el mejor sonido de tu equipo, sea del presupuesto que sea. Un equipo humilde, con un gasto homogéneo de componentes y cajas, buenos cables y una sala de escucha bien acondicionada con elementos que absorban las vibraciones pueden brindarte horas de satisfacción con un mínimo coste.
Dedica las primeras horas de instalación de tu nuevo equipo a implementar estas mejoras ya que pueden significar la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre la excelencia y la mediocridad. Verás que siguiendo estos pasos no será tan difícil.

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