consejos para perder peso después del verano

Muchos de nosotros, durante estos días de verano, nos damos pequeños caprichos. En las comidas, en las cenas, los fines de semana….. 

¿Cómo podemos recuperar la forma física después de las vacaciones, a ser posible sin dietas agresivas?

Con una nutrición equilibrada, reequilibrando nuestra ingesta diaria de calorías e incluyendo todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita (incluidos los hidratos de carbono y las grasas buenas).

No te imagines un déficit calórico excesivo, perder peso de forma forzada e inmediata es poco realista: las dietas rápidas no existen! En cambio, el final del verano,  debe ser el momento adecuado para seguir un estilo de vida más saludable, basado en la combinación de una nutrición adecuada y entrenamiento/ejercicio.

¿Por qué tendemos a ganar peso durante las vacaciones?

A menudo las vacaciones  nos aportan unos kilos de más que conseguimos desprendernos con dificultad. Las altas temperaturas nos hace ir, sin quererlo, a llevar una vida más sedentaria de lo normal.

La «no» actividad diaria, la rutina de ir todos los días a trabajar nos hace picar y comer aquello que no debemos. Uno de los errores más comunes que cometemos todos, es el consumo excesivo o inusual de dulces o alimentos ricos en azúcares.

El daño del exceso de azúcar

Los azúcares son peligrosos para nuestro organismo. En primer lugar, son adictivos: cuanto más azúcar comemos, más queremos. Además, cuando nuestro hígado ve entrar grandes cantidades de azúcar de golpe, las convierte en grasas responsables de las enfermedades cardiovasculares. Y no sólo eso. Los azúcares también son responsables del estrés oxidativo de las células y del envejecimiento de la piel.

¿Cómo evitar el aumento de peso sin tener que renunciar a nada?

«Es posible ‘marcar el paso’ con una dieta adecuada sin privarse de nada

¿Dulce para desayunar? Sí, pero no todos los días

Es bueno alternar el desayuno de cualquier dulce con un desayuno saludable de cereales integrales y yogur blanco bajo en grasa, bayas, plátano. Además, el yogur (griego o blanco bajo en grasa, sin azúcares añadidos) se encuentra entre los alimentos que te hacen sentir bien: contiene probióticos, bacterias buenas que favorecen el equilibrio de la flora bacteriana intestinal.

Reparte tu consumo de calorías y varía tus nutrientes

Intenta repartir las comidas a lo largo del día para que tu cuerpo libere menos insulina, mantenga los niveles de azúcar en sangre constantes y mantenga el hambre a raya.

Intenta alternar las comidas más ricas y abundantes con las equilibradas: si has comido mucho, cena algo ligero (carne, pescado, legumbres, verduras, fruta).

No descuides el consumo de fibra

Introducir siempre fibra dietética, ya sea en forma de verduras o alimentos integrales, que son importantes para aumentar la saciedad y regular el intestino. Las verduras y la fruta fresca, las legumbres son algunos de los alimentos más ricos en fibra.

Comer mucha fruta. Ventajas de la ingesta de fruta a lo largo del día

La fruta debe consumirse porque es una fuente de fibra y vitaminas importantes para la salud, como la vitamina C (hay muchos alimentos ricos en vitamina C), la vitamina A y las vitaminas del grupo B. Las verduras también son ricas en minerales como el zinc, el hierro y el magnesio.

¿Consejos prácticos para recuperar la forma después de las vacaciones? ¡Muévete!

Si aún no sigues un programa de entrenamiento personal, puedes empezar poco a poco, realizando actividades físicas saludables recomendadas para un amplio rango de edad (si la salud lo permite: siempre es útil consultar a tu médico para saber qué es lo mejor que puedes hacer).

Para ponerte en forma y empezar a dinamizar tus días, intenta hacer un hueco a las actividades aeróbicas. Elige una disciplina basada en la duración, en la resistencia, para aprovechar al máximo el oxígeno y ayudar a tus músculos a trabajar bien.

Además, centrarse en la duración (baja intensidad, sin demasiado énfasis en la potencia) mejora la función cardiovascular, la actividad respiratoria y metabólica, y alegra el estado de ánimo.

Caminar, montar en bicicleta y nadar: actividades sencillas y saludables

No dependen necesariamente de los gimnasios ni de los entrenadores personales, sino que requieren buena voluntad y perseverancia.

Caminar a paso ligero

Caminar al aire libre, preferiblemente en plena naturaleza, ayuda a oxigenar el cuerpo y la mente, es bueno para el corazón y los pulmones, mejora la movilidad y la resistencia muscular, el estado de ánimo y reduce el estrés. Lo ideal es caminar por la mañana, a primera hora.

Ciclismo

Pedaleando entrenarás los músculos de las piernas y los músculos abdominales. La bicicleta estática es una alternativa para hacer ejercicio desde casa si no tienes oportunidad de salir. Comienza gradualmente y luego aumente la velocidad y la resistencia. Si haces ejercicio desde casa, escuchar tu música favorita es una gran motivación.

Natación

Si tienes la oportunidad, esta actividad es ideal para poner todo el cuerpo en movimiento. El agua facilita el movimiento aligerando el peso del cuerpo. Además, este deporte es adecuado para muchos grupos de edad. .