Reciclaje Sonoro

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Si invertiste en el pasado una buena suma de dinero en un equipo de alta fidelidad, estás satisfecho y no pretendes desprenderte de él, y además quieres sumarte a las últimas tendencias de reproducción sonora, que pasan por los servicios de música en la nube o el acceso a tus archivos de audio, sigue leyendo.

«Spotify, apple music,tidal, deezer….han sustituido al equipo hi-fi tradicional»

Cuando el formato es el no formato.


Que internet ha supuesto una revolución en todos los órdenes de la vida es un hecho incontrovertible. El audio no ha sido ajeno a esta tendencia y desde los intercambios “Peer To Peer” con plataformas como Kazaa, E-Mule o Napster, que supusieron el inicio de la música en internet, hasta las actuales plataformas de servidores de audio en la nube como Deezer, Spotify o Apple Music, ha ocurrido un torbellino de sucesos y novedades que podemos resumir en los siguientes «items»: la discusión sobre la legalidad o ilegalidad de compartir archivos entre particulares a través de plataformas P2P, el desarrollo de “codecs” de compresión con y sin pérdidas que han elevado la calidad de reproducción muy por encima del CD y la remuneración en forma de “royalties” a los artistas, que al vender muchos menos discos en los soportes tradicionales, han de negociar con estas plataformas una remuneración en función del número de reproducciones que realizamos los usuarios.
Hoy día podemos afirmar que el mercado se ha llevado el gato al agua y la piratería de los comienzos ha sido neutralizada gracias a la versatilidad de las plataformas de audio en la nube que permiten el consumo gratuito de música a cambio de la inserción de publicidad entre canciones.
Para los más puristas, que demandan una calidad de audio superior o por el mero hecho de evitar la publicidad, estas plataformas permiten, por una cantidad que oscila entre los 10 y los 20 euros, ser suscriptor “premium”, algo que otorga ventajas como por ejemplo, la capacidad de descargar en tu dispositivo álbumes o listas de reproducción para su disponibilidad offline sin necesidad de consumir datos de tu tarifa telefónica, o acceder a una calidad de audio con menor compresión que la versión gratuita con publicidad.
Si no estás interesado en este tipo de plataformas, siempre puedes digitalizar tu música con algo de paciencia y programas de conversión de soportes digitales a archivos de audio como por ejemplo Itunes, con la ventaja de poder hacer copias de mayor o menor calidad en función de tu exquisitez o tus necesidades de espacio. Si es tu caso, los reproductores de audio en red que vamos a presentarte permiten “hurgar” en el disco duro de tu ordenador para reproducir tu música en el sistema de alta fidelidad de tu casa. Asimismo, estos dispositivos cuentan con una o dos entradas USB por si no quieres mantener encendido tu PC cuando reproduces tus archivos de audio.
Si tienes una buena colección de Cds, por ejemplo, y quieres transferirlos al móvil o a una memoria USB, has de saber que dicho soporte digital tiene limitaciones: una frecuencia de muestreo de 44,1 kHZ y una profundidad de audio de 16 bits. Te basta con saber que cuando selecciones la calidad de la copia en tu programa de conversión te conviene no superar esas cifras para no disparar el peso del archivo resultante. Si se trata de escuchar música en el coche o de camino al trabajo puedes echar mano de un formato de compresión a 320kbps del tipo MP3, Ogg Vorbis o AAC. Esta compresión te permite disfrutar de un buen sonido sin que se dispare el consumo de memoria de tu dispositivo portátil.

Como adapto mi equipo

Solventaríamos este epígrafe en una sola línea recomendándote un cable RCA de 3,5mm a estéreo para que conectes la salida de auriculares de tu teléfono móvil o tablet a una de las entradas de tu amplificador, pero francamente, sería una “ñapa” de campeonato, independientemente de lo que pagaras en su día por tu equipo de alta fidelidad.
Por una suma razonable de dinero podrás zambullir a tu veterano equipo en la nueva ola del audio en red. Lamentablemente para los presupuestos más ajustados no tenemos buenas noticias, ya que Google retiró del mercado su Chromecast Audio, que es, para nosotros, una puerta de entrada más que digna a este universo. No obstante, si puedes encontrarlo en alguna tienda y no quieres complicarte la vida, es una compra maestra: su funcionamiento es estable (solo WIFI), su calidad de audio muy decente y su única salida de audio es compatible tanto con cables analógicos como digitales ópticos (S/PDIF). Además tiene la ventaja de funcionar con suscripciones no “premium”, algo que otros dispositivos no permiten, como leerás un poco más abajo.
Dando un salto considerable de calidad pero también de coste, encontramos desde los 300 euros los reproductores de audio en red. Estamos hablando de los típicos módulos HiFi de 43cm de ancho firmados por contrastadas marcas como Yamaha, Denon, Pioneer o Marantz. Sus ventajas sobre el modesto Chromecast son evidentes, a tenor por supuesto, del sobreprecio que estamos pagando: calidad constructiva muy superior, que redunda en un chasis con mucha menos vibración, una de las grandes enemigas de la calidad sonora; conexión por cable ethernet, permitiendo una reproducción mucho más estable sobre todo para archivos de mucho peso; conversores digitales – analógicos de alta calidad para un sonido más natural; y un elenco de conexiones tanto de entrada como de salida, que nos garantizará una perfecta adaptación a nuestro viejo amplificador.
Todos traen mando a distancia pero en pleno siglo XXI unos y otros fabricantes han puesto mucho mimo en el desarrollo de aplicaciones de control remoto que podremos instalar de forma gratuita en nuestro teléfono inteligente o tableta, ya sea Android o IOS. Desde ella, podremos dominar los parámetros de sonido, los ajustes del equipo así como la reproducción, pausa, avance y retroceso de nuestro servicio de audio en la nube.
Como norma general este tipo de módulos te requerirán una suscripción “premium” o lo que es lo mismo, te toca aflojar la faltriquera. A cambio, accederás, como ya hemos mencionado, a una calidad de audio con menor compresión o incluso a archivos de altísima resolución, en el caso de las suscripciones más caras de las plataformas, como podrás leer unos párrafos más abajo.
Es imposible recomendarte una marca o un modelo determinado dentro de las numerosísimas posibilidades y precios que ofrece el mercado. Lo único que vamos a aconsejarte es que ajustes el presupuesto del nuevo módulo a lo que ya tienes en casa. En este sentido la sinergia de componentes en calidad y precio es lo que debes buscar. Y piensa, que es casi imposible equivocarse, porque las marcas que respaldan estos módulos, al ser dispositivos tan especializados, son de unas prestaciones sonoras de altura.
Procura que el módulo que adquieras sea compatible con archivos de alta resolución (192kHz/24 bit) y sería altamente recomendable que fuera compatible o actualizable al estándar MQA (Master Quality Authenticated), una auténtica delicatessen que te hará redescubrir tu música preferida.

¿Qué servicio /plataforma contrato?

Vamos a simplificar esta búsqueda diviendo en dos los servicios, que como ya hemos comentado, han de ser de pago mensual, a no ser que optes y encuentres un Chromecast, que te permitiría lanzar la música con la suscripción gratuita de los diferentes servicios. También hay agresivas promociones para nuevos usuarios que tan solo te supondrán invertir un euro al mes durante los primeros meses. Existen los servicios “premium” normales por unos diez euros y los servicios “premium” sin pérdidas o de alta resolución con un coste que puede alcanzar los 20 euros al mes.
No podemos reflejar todos y cada uno de los que existen pero aquí tienes un resumen de los más destacados. Además, todos o casi todos, cuentan con un mes de prueba, así que afina el oido, prueba la interfaz de usuario de la app en tu teléfono inteligente o tablet, y escoge el que más te convenga. En coherencia al espíritu audiófilo de esta sección, y siempre que tu bolsillo te lo permita, elige una plataforma que disponga de suscripción HiFi para gozar del audio sin pérdidas.

Spotify: la conoce hasta tu abuelo. Cerró 2019 con 271 millones de usuarios y tiene un coste de 9.99 euros al mes. De vez en cuando lanza promociones para la suscripción anual on line o asociada a grandes superficies comerciales para poder ahorrarte uno o dos meses. Su fondo de armario es de 35 millones de canciones y cuenta con un hecho diferencial, “Spotify Connect”, su propio protocolo para lanzar audio a dispositivos compatibles que simplifica al máximo su manejo ya que te permite enviar las canciones desde la propia aplicación sin necesidad de abrir la app de control de tu módulo. Es muy similar a “Airplay” de la americana Apple. La de 10 euros es la única suscripción disponible, no ofreciendo calidad HiFi a cambio de un sobrecoste. Utiliza el codec Ogg Vorbis (quizás más musical y detallado que el MP3) a 320kbps, su calidad de sonido, a pesar de tratarse de un formato con pérdidas, es bastante buena.

Apple Music: dado el enorme parque de teléfonos y tabletas de esta marca y la fidelidad de sus usuarios a la misma, es de recibo reflejarla en esta relación. Sobre el papel, el códec utilizado (AAC), al igual que Spotify es con pérdidas, reduciendo Apple la resolución a 256 kpbs. Hay que tener un oido muy fino para notar la diferencia pero si eres un acérrimo de las cifras, parte en desventaja con respecto a la sueca Spotify. Ah, y tranquilo, que si te gusta la plataforma, es plenamente compatible con Android. Cuesta 9,99 euros al mes

Tidal: ¿Cómo conservar la objetividad debida que se le requiere a todo periodista y no recomendarte este servicio de audio?, ¿cómo explicarte que vas a tener que soltar 20 euros al mes por la versión HiFi?, ¿cómo justificarte que a lo mejor, solo a lo mejor, no encuentras en ella el disco póstumo de ese cantante indie kazajo que tanto te gusta? Te contesto en tres letras: MQA. También tienes la versión con pérdidas por 10 euros al mes.
Deezer HiFi: los franceses te ofrecen también un servicio de canciones con pérdida por los mismos 10 euros que cuesta la competencia. Cuenta con el atractivo de cobrar la suscripción HiFi a 15 euros en formato FLAC sin pérdidas, pero aun no ofrece MQA.

Nuestro Consejo

Como en muchos otros aspectos de la vida, el bolsillo determinará tu elección. En la redacción hemos probado Spotify, Deezer, Qobuz, Tidal y en cuanto a los dispositivos, Chromecast Audio, las primeras dos versiones de Apple TV y el reproductor de audio en red Onkyo NS-6130, actualmente descatalogado y que representaba la gama de acceso de la prestigiosa firma nipona.
Siendo satisfactorios tanto las plataformas mencionadas como los dispositivos enumerados, nos quedamos con Spotify para la calle y el coche y con Tidal + el reproductor de audio en red Onkyo para casa.
Spotify, porque su interfaz de usuario es de un manejo muy sencillo, su calidad de sonido a pesar de ser con pérdidas es muy decente y cuenta con su propio protocolo de transmisión de audio que permite alternar entre auriculares, el coche y el equipo de casa con una facilidad pasmosa.
Si de lo que se trata es de obtener el mejor resultado musical en casa, sin duda Tidal depara el mejor rendimiento gracias a la definición y cuerpo de la música que provee. Su interfaz cumple, su manejo es sencillo y cuenta con el formato MQA en ciertos álbumes, que es digno de aplauso por su altísima fidelidad. Quedamos tan impresionados por la calidad, profundidad y detalle de la música, que nos parece un punto y a parte en la reproducción sonora, incluso en sistemas HiFi de un coste ajustado.

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