Inicio Esta Pasando Ejercicios para ejercitar la mente

Ejercicios para ejercitar la mente

380
0
ejercicios para ejercitar la mente

Descubrimos los mejores ejercicios para agilizar y entrenar la mente

«Mens sana in corpore sano», solían decir. No es de extrañar que este antiguo refrán tenga bastante razón. La verdad, es  que la ciencia, en las últimas décadas, lo está confirmando cada vez más. Mantener el cerebro en buena forma es muy importante.

Por desgracia, aunque creo que es normal, tenemos una concepción un tanto abstracta de la mente. Como si fuera  producto de algo que no nos pertenece. Esta experiencia trascendental ha sido fundamental para el desarrollo de las culturas humanas, y se refleja en la religión y en los grandes mitos.

La capacidad de abstracción de nuestra mente, es decir, de elevarse por encima de la envoltura que la contiene, si bien por un lado es extraordinaria, por otro puede llevarnos a consideraciones que tienen poco mérito científico.

Y aunque un poco de irracionalidad y trascendencia son buenas para el alma, siempre es bueno devolver el discurso a una esfera más concreta.

Y la ciencia nos lo dice claramente: lo que pensamos, nuestra personalidad, nuestra forma de actuar es el producto de señales bioquímicas precisas, que tienen su «origen» en determinadas zonas del cerebro.

Las formas en que se articula nuestra personalidad, a nivel mental, se han descubierto a menudo por casualidad, por ejemplo el cambio de carácter de los individuos que habían sido sometidos a una lobotomía parcial.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el cerebro tiene su propia plasticidad, es decir, nunca es el mismo y, por tanto, tiende a cambiar como consecuencia de los estímulos externosEs decir, se comporta igual que otros órganos.

El ejemplo más significativo es el de los músculos, que reaccionan a los estímulos según las necesidades que les indiquemos. Un músculo poco estimulado por el esfuerzo físico tiende a debilitarse.

Este debilitamiento no es un efecto directo de la falta de estímulo, sino que se debe a que el cerebro interpreta la falta de uso como una señal de adaptación. Si nunca la ejerzo, ¿por qué habría de fortalecerla? Si lo piensas, es un «razonamiento evolutivo» coherente.

La mente, en definitiva, puede ejercitarse como los músculos y hacerlo tiene sus ventajas.

La principal que se me ocurre es que, por desgracia, el cerebro se encoge a medida que envejecemos. Su funcionalidad es cada vez menos coherente, menos perfecta. Y el efecto es tangible en todo lo que coloquialmente llamamos «envejecimiento».

Curiosamente, se han realizado estudios a gran escala que han arrojado resultados significativos a favor de la hipótesis de que la mente puede ser literalmente entrenada.

Por ejemplo, en un estudio publicado en 2013 participaron más de 2.300 hombres, durante un periodo de 30 años, para comprobar si los cambios positivos en el estilo de vida (incluidas las actividades sociales) eran capaces de disminuir la incidencia de los factores de envejecimiento (signos de demencia, déficits cognitivos).

De hecho, los que hicieron cambios positivos experimentaron una reducción del 60% en la incidencia de estos factores.

  • Dejar de fumar
  • Limitar el alcohol
  • Hacer ejercicio a diario
  • Comer más fruta y verdura
  • Comer más carne en general

Por lo tanto, mantener el cerebro en forma es crucial para conseguir al menos dos objetivos:

La primera: mayor frescura mental en el presente, lo que le permite realizar más actividades y mantener más compromisos, ya sean profesionales, familiares o personales.

La pereza mental y el cansancio no son normales y sólo pueden aceptarse en un momento de gran estrés, del que -antes o después- tendrás que salir.

La segunda :es acompañar la longevidad del cuerpo con la de la mente.

Me dirás… ¿pero qué sentido tiene trabajar duro ahora por algo que está tan lejos en el tiempo?

Una famosa frase de John Maynard Keynes, el gran economista inglés del siglo pasado, dice que «a la larga todos estamos muertos». Esta forma de humor involuntario esconde una verdad sacrosanta: nos inclinamos a tomar decisiones para el presente y no para el futuro.

Y esto tiene mucho sentido en un contexto natural, en el que la supervivencia está a la orden del día, como ocurría en la antigüedad.

Hoy, sin embargo, ya no luchamos en un entorno hostil, a merced de los depredadores y las tribus enemigas. Por eso también podemos mirar al futuro con mayor optimismo. Por lo tanto, si la longevidad es un valor positivo, sólo tiene sentido si podemos vivir más tiempo manteniendo cierto grado de independencia y claridad mental.

Ejercicio físico

El entrenamiento físico es una de las 4 bases para una vida sana, y no es casualidad que sea capaz -según estudios cada vez más avanzados- de mejorar la neurogénesis, es decir, el nacimiento de nuevas células nerviosas. Los médicos llevan años insistiendo en el concepto de «caminar a paso ligero» todos los días, pensando en las personas mayores. Una alternativa eficaz es aprender un baile y hacerlo cada semana.

Jugar a juegos de memoria

Hoy en día, las actividades cotidianas se ven facilitadas por la tecnología. Imagínese esto: hasta hace 20 años, los números de teléfono se aprendían de memoria. No me refiero sólo a los números de teléfono fijo, sino también a los de móvil.

Luego, con la llegada del smartphone, el teléfono amplió sus funciones de manera que memorizar un número para llamar a alguien se hizo innecesario: existe el chat, por ejemplo.

Incluso la «diversión» se ha desplazado a formas más entretenidas, en las que el aspecto mental se limita a unas pocas acciones. Estas pocas acciones crean una ilusión de control que no existe, de ahí la degeneración de la multitarea.

Hoy en día, se tiene la sensación de que se requiere poco esfuerzo mental, aunque nuestros hijos son mucho más despiertos e inteligentes que nosotros a su edad.

No estaría de más mantener el cerebro en forma con actividades mnemotécnicas que requieran, posiblemente, el uso de la palabra escrita.

Escribir todos los días, pero con algunos trucos

Antes de la escolarización masiva, la escritura se consideraba una técnica para especialistas. Hoy, curiosamente, estamos volviendo a un sistema en el que la escritura a mano se utiliza cada vez menos, lo que puede llevar a su desaparición con el tiempo. Sin embargo, la ciencia demuestra que existen ventajas para la funcionalidad de nuestro cerebro.

Por lo tanto, escribir todos los días puede mantener la mente joven y ser un gran ejercicio para la mente.

Intenta hacer esto con una mano débil, esencialmente empezando desde cero. Imagina que estás en primaria y tienes que aprender a dibujar personajes y a ordenarlos dentro de líneas y cuadrados. Te resultará difícil hacerlo. Pero si aprendes esta técnica, le harás un gran favor a tu cerebro. Y también es divertido.

Salir con gente: Sociabilizarse

Uno de los aspectos más deprimentes de la gran crisis provocada por la pandemia de COVID-19 es la falta de socialización: lugares de encuentro cerrados, contactos limitados a unos pocos casos circunstanciales, menos libertad de movimiento.

La socialización a través de las redes puede dar la ilusión de no sentirse solo y en cierto modo ayuda, pero no es lo mismo. Socializar es bueno para el cerebro, disminuye la incidencia de los factores de riesgo de enfermedades cognitivas como el Alzheimer y ayuda a combatir la depresión.

En cuanto tengas la oportunidad, intenta reforzar esta área de tu vida. Sé que las series de televisión y los videojuegos tienen sentido y pueden ser muy divertidos, pero hay un momento para todo. Si puedes, pasa más tiempo con las personas que quieres y que te demuestran su afecto. Recibirás amplios beneficios, no sólo para tu estado de ánimo.

Aprender algo nuevo

Al igual que con la escritura, todo el proceso de aprendizaje tiene importantes implicaciones para el desarrollo cognitivo.

Nunca te canses de aprender porque es bueno para tu cerebro. Los estudios demuestran que el aprendizaje constante mejora la función cognitiva de las personas mayores.

Nuestra vida se divide en tres grandes fases, las tres edades. La primera es la fase de aprendizaje, la segunda la de consolidación y la tercera la de reposo. Pero restringir el aprendizaje al primero es contraproducente, como han demostrado muchos estudios.

Por ejemplo, quienes estudian a un nivel más avanzado y obtienen cualificaciones más importantes suelen encontrar trabajos mejor pagados, se aseguran una atención más puntual y, por tanto, viven más tiempo.

Pero los que no abandonan la formación ni siquiera en la segunda edad, es decir, la dominada por el trabajo, pueden encontrar más oportunidades y conocer a más gente, con los efectos antes mencionados.

Por lo tanto, intenta redescubrir el placer de aprender también en la segunda edad.

Por ejemplo: tocar un instrumento para el que creas que no tienes la destreza manual necesaria (te sorprenderás si la tienes), aprender la historia del arte y reconocer cuadros, hacer un curso de sumiller,  un deporte concreto; electrónica, construir un ordenador desde cero, etc.

Aprender a meditar

Entre los beneficios de la meditación constatados por la ciencia está que mejora los niveles de atención, alivia la ansiedad y sobre todo el estrés, que puede tener efectos negativos en la memoria y en las funciones cognitivas generales del cerebro.

Conclusiones
Puedes dedicarte ahora mismo a mejorar tu mente haciendo ejercicios día tras día, desde los más sencillos hasta los más complicados. Dedícate a estas actividades, combinadas con una buena, correcta y equilibrada alimentación, y estarás invirtiendo los recursos ideales para un futuro mejor, independiente y autónomo.

La longevidad, ese concepto un tanto periodístico, pero en cierto modo la ilusión  de vivir hasta los 100 años, tiene mucho más sentido si a medida que uno envejece sigue siendo independiente en sus movimientos y en su capacidad de pensamiento

Anuncios

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here