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El Gran Rugido de Noel Marshall

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Aunque parezca un gran secreto, una oscura conspiración o incluso un «expediente X» en toda regla, creo que no será necesaria la presencia de los agentes Mulder y Scully ni tampoco la de Iker Jiménez y todo su equipo para desentrañar este misterio.
Las televisiones modernas vienen adiestradas – por así decirlo – para buscar los canales al enchufarlas por primera vez, pero antes, nadie se libraba de la sintonización manual. Entonces, durante un buen rato, sólo se veía una lluvia ruidosa de puntos negros y blancos.

La Huella del Big Bang.

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Javier Morago, Visual Product Manager de Toshiba España o algo así como Jefe de Producto del Área Audio-Vídeo de Toshiba España explicaba su origen: «se trata de un ruido radioeléctrico con diversos orígenes, desde focos artificiales, como motores, electrodomésticos o teléfonos móviles, hasta las perturbaciones procedentes del espacio exterior».
Respecto a esto último, cabe señalar un curiosidad: parte de los copos de nieve de la pantallita corresponde a lo que los astrofísicos denominan el fondo cósmico de microondas (CBM), un tipo de radiación que baña uniformemente todo el cosmos. Esta se originó hace la friolera de 300.000 años después del Big Bang. La megaexplosión que dio origen al Universo en el que vivimos.
Al captar un canal de televisión, se pone orden en el caos electromagnético y la nieve desaparece. Pero, cuidado aún hay un gran peligro al acecho.
Claro que si la telebasura se presenta repentinamente en nuestras pantallas de televisión y si no la echamos a patadas de inmediato, es probable que entonces el caos se apodere de nuestras vidas, atacando nuestras neuronas que estarían solas ante el peligro y de no poner remedio, finalmente nos podemos encontrar con el destrozo de nuestra inteligencia. Y esto último es desde luego algo terrible para nosotros y para el resto de la humanidad. La idiocracia afecta al pensamiento, al conocimiento y a la libertad. Y es que la estupidez y la ignorancia, son dos de los peores enemigos del ser humano y del libre pensamiento en general. Y si no eres capaz de pensar con claridad, tampoco puedes formarte una opinión y mucho menos razonarla.
Una de las mejores formas de evitar algo tan desagradable es leer, escuchar a los demás e ir al cine. Como siempre digo, si amas el cine, amas la vida. ¡Amemos la vida!
Empezamos nuestra visita al mundo del cine que tanto nos gusta, enfocando nuestra mirada en un clásico de la historia del cine:

El gran actor Claude Rains

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En una ocasión, le preguntaron a este célebre actor inglés cómo conseguía realizar unas actuaciones tan convincentes y él respondió lo siguiente: «Me aprendo el texto y me encomiendo a Dios.»
Famoso por sus personajes sarcásticos y ciertamente inquietantes, Claude Rains fue el primer actor británico que ganó un millón de dólares por su trabajo en una película, cuando el propio George Bernard Shaw le escogió para protagonizar César y Cleopatra (Caesar and Cleopatra, 1945).
Claude Rains nació el 10 de noviembre de 1889 en Clapham, Sur de Londres (Inglaterra), en el seno de una familia dedicada al teatro. Su padre, Frederick William Rains, había sido un hombre famoso en los escenarios.
Cuando Claude tenía diez años debutó como uno de los niños de NellDruryLane en el Haymarket y, desde entonces hasta el final de sus días, no dejó de actuar en el teatro, en el cine y en la televisión
.
Cuando Claude Rains debutó en Broadway, en el año 1928, le acompañaba en la gira su tercera esposa, Beatrix Thompson, que debutaría en el escenario con la obra «La Ninfa Constante», en el papel que luego haría famoso en el Cine la gran Joan Fontaine. Antes de esto, Rains se había casado ya en dos ocasiones, primero con Isabel Jeans y después con Marie Hemingway, y, tras divorciarse de Thompson, contrajo sucesivos matrimonios con FrancesPropper, AgiJambor y Rosemary McGroarty Clark.
Pese a su físico ingrato, su baja estatura y sus ojos cargados de sombras y malignidad, Claude Rains encarnó de manera muy convincente los más diversos personajes –algunos de ellos un tanto oscuros, ambiguos o sofisticados- tales como el capitán Renault en Casablanca (Michael Curtiz, 1942), el padre del joven Henry Talbot en El Hombre Lobo (G. Waggner, 1941), el patético marido de Ingrid Bergman en Encadenados (Alfred Hitchcock, 1946) y sus cuatro personajes al lado de Bette Davis; El emperador Napoleón III en Juárez (William Dieterle, 1939), Job Skeffington (V. Sherman, 1944), Alexander Hollenius en Engaño (Irving Rapper, 1946) y el doctor Jaquith en La extraña pasajera (Irving Rapper, 1942)
También están el doctor Jack Griffin de El hombre invisible (James Whale, 1933), todo un clásico de la Universal adelantado a su tiempo, Nick / El Diablo en la película El Diablo y yo (Archie Mayo, 1946) entre otros. Trabajó mucho y bien en televisión, destacando sus intervenciones en la célebre serie Alfred Hitchcock presenta, entre 1956 y 1962.
Pese a su más que notable talla artística, Claude Rains lamentablemente jamás fue premiado con un Oscar de Hollywood, aunque si fue nominado como actor secundario en tres ocasiones: en 1939 por Caballero sin Espada, en 1943 por Casablanca y en 1944 por El Señor Skeffington. Reconocido por crítica y público, pero no por la Academia.
Este insigne caballero inglés de la interpretación falleció en el año 1967.

Podríamos decir sin exagerar que Claude Rains, con su tono de voz agridulce y sus correctas maneras llenas de encanto y sutileza, recreó para la pantalla algunos personajes verdaderamente inolvidables. Gran parte del éxito de la película Casablanca, se debe a la gran actuación de Claude Rains que hizo de su personaje, el despreciable y corrupto Capitán Renault, un personaje central en el desarrollo de la historia del film, al que además supo dotar de un cierto encanto personal, muy humano y por tanto contradictorio, al que adornó con un sentido del humor y un cinismo poco francés pero si muy anglosajón, en el mejor de los sentidos.
Fue doblado genialmente al castellano por grandes actores españoles como Manuel Gómez como Cayo Julio César en César y Cleopatra, Rafael de Penagos como sir John Talbot en El Hombre Lobo y también como el capitán Louis Renault en Casablanca o como por Enrique Pelayo y Eduardo “Yayo” Calvo en los doblajes de Encadenados por citar algunos ejemplos.
Vaya desde aquí nuestro admirado recuerdo para los inolvidables Manuel Santigosa, Jesús Nieto, Luis Posada Mendoza o José María Angelat entre otros grandes del doblaje español que le prestaron con gran brillantez sus voces a Claude Rains, uno de los más prestigiosos actores británicos que dejaron una huella imborrable con su talento y gran quehacer en el cine clásico y en la edad dorada de Hollywood. Un gran actor de carácter y todo un carácter dentro y fuera de la pantalla.

El Gran Rugido. La Película: «Crónica de un Desproposito»

Si existiera la categoría «del Oscar al mayor desastre en un rodaje» se lo llevaría de calle el film Roar – en España se tituló El Gran Rugido-. Dirigida por un tal Noel Marshall y protagonizada por TippiHedren y él mismo. Esta es una idea que sólo se le podría haber ocurrido a una especie de Alfred Hitchcock con sed de venganza aliñada con una cierta psicopatía. Ese tipo al que me acabo de referir no era otro que Noel Marshall y su entonces esposa, TippiHedren.
Ella tras el Infierno que vivió trabajando para “el mago del suspense”, Sir Alfred Hitchcock, parecía estar destinada a ser la víctima perfecta de aquel engendro cinematográfico. 102 minutos de auténtica angustia. Tal como recoge el periódico británico TheGuardian, aunque la película estaba ambientada en África, el rodaje se realizó en la casa en la que vivía la pareja con sus tres hijos, en Mojave, California, Estados Unidos. Por insólito que parezca, Marshall optó por criar cachorros de leones, tigres, pumas, panteras y elefantes en el hogar familiar. Y más de uno se preguntará con todo la lógica del mundo: ¿hombre y por qué tanto animalito salvaje? Hedren y su marido, Noel Marshall eran digamos, grandes defensores de la causa de los animales.
TippiHedren era en aquellos tiempos la esposa de Noel Marshall. Este fue su segundo matrimonio que abarcó desde el 27 de Septiembre de 1964 hasta el 30 de Noviembre de 1984. Noel Marshall falleció por causas naturales a los 79 años, el 27 de Junio de 2010 en Santa Mónica (California), no hubo ni leones, ni tigres ni elefantes relacionados con tan triste evento.
La idea de esta película surgió en 1969, año en el que el director y productor Noel Marshall, junto a su pareja TippiHedren, se encontraban de caza en Mozambique.
De pronto vieron algo que les llamó profundamente la atención: una cabaña abandonada en cuyo interior se encontraban unos 30 leones. Fue entonces cuando la pareja, que estaba completamente comprometida con la defensa de los derechos de los animales, pensó que crear una película con una escena de ese tipo sería sumamente original
.
Un año después comenzó a concretarse el proyecto, para el cual Marshall hizo que participara toda su familia: sus dos hijos, así como su hijastra, Melanie Griffith, hija de Hedren y de su primer marido, el afamado publicista Peter Griffith.

Volviendo a la película, la trama de El gran rugido, nos presenta a un tipo excéntrico llamado Hank, un reputado zoólogo y a sus mejores amigos, con los que él comparte una hermosa casa en África. La casa está situada junto a un bonito lago. Pero nadie o casi nadie viene a visitarlos, porque los amigos de Hank corretean por todas partes y son grandes, peludos y con aspecto hambriento y amenazador: leones, tigres, leopardos, pumas, jaguares… Su vida placentera se torcerá cuando su familia decide dejar los Estados Unidos y hacerle una visita por sorpresa.
Hank no está en la casa por motivos profesionales. Pero sus amigos sí que están. ¡Menuda sorpresa para la familia recién llegada y menudo recibimiento les espera!


Durante la filmación, hubo más de 30 animales casi salvajes, entre tigres, leones y guepardos, que se paseaban libremente y sin control por el set de rodaje. Lo cual provocó que 70 miembros del equipo de rodaje sufrieran heridas graves. Melanie Griffith, hija de TippiHedren, que era una de las protagonistas de la película, fue atacada por un león y tuvieron que darle 50 puntos de sutura para curarla de las heridas que sufrió. Incluso se pensó que perdería un ojo. Incluso el propio Noel Marshall fué atacado tantas veces por los felinos, que a consecuencia de las heridas sufridas se le diagnosticó gangrena en una pierna, mientras que TippiHedren, su mujer fue lanzada al aire por un elefante llamado Tembo y de cinco toneladas de peso, Hedren voló literalmente hasta el foso de los leones, aunque afortunadamente para ella sólo se lesionó la espalda y se fracturó una mano y un tobillo, está claro que la cosa podría haber sido mucho peor.

Obviamente a sus hijos no les fue mucho mejor. A John, un león le mordió en la cabeza y le hizo una herida que requirió una sutura de 56 puntos. A Jerry otro león le mordió en el muslo y estuvo un mes internado en el hospital. Los Marshall fueron ingresados tantas veces en aquel centro médico que los médicos bromeaban con que le iban a poner su apellido a un ala del hospital.


No había duda de que todo aquello se había convertido en un infierno. No es lo mismo que te arañe un gato a que te arañe un felino de gran tamaño. Así lo demostró, Jan de Bont, el director de fotografía de la película cuando recibió nada menos que 220 puntos de sutura en su cabeza después de recibir el cariñoso zarpazo de un león que le arrancó el cuero cabelludo. Originalmente, el guion requería la participación de 50 leones, pero la cantidad de animales creció hasta llegar a los 132. Una barbaridad.
Esta película fue por tanto la más peligrosa jamás filmada. El rodaje de El gran rugido se extendió durante cinco años nada menos, debido a la falta de equipo técnico y artístico y a las constantes renuncias de los que iban formando parte de aquel proyecto de pesadilla. De los once millones de dólares que costó su realización, sólo recuperaron dos millones con los resultados de la taquilla

. Es decir, un absoluto fracaso. La película se estrenó en los Estados Unidos el 30 de Noviembre de 1981. Pero a pesar de la mala recepción de crítica y público, con el tiempo la desconcertante historia detrás de El gran rugido hizo que se convirtiera en una película “de culto”. Así cuando la distribuidora norteamericana Drafthouse Films la volvió a estrenar en algunos cines en 2015, aprovechó precisamente esa “mala fama” para promocionarla con una llamativa advertencia:
“Ningún animal fue herido durante la filmación de esta película. 70 miembros del equipo técnico y artístico sí lo fueron”.

Parece que de aquella estúpida y peligrosa locura, TippiHedren aprendió finalmente algo bueno. Si bien siguió rescatando animales de zoológicos y circos, actualmente, ella se declara radicalmente en contra de tratar a los animales salvajes como si fueran dulces mascotas inofensivas o bonitos juguetes vivos de peluche. La ex musa de Hitchcock llegó a tener 60 gatitos pero ahora solo tiene un par de ellos. En cuanto a Melanie Griffith, cuando su hija Stella del Carmen Banderas le pidió una mascota no lo dudó. Adoptó a Lady, una hermosa perrita, juguetona, bonita y simpática. Por si acaso y en base a la experiencia que ella había vivido en primera persona, imaginamos.


La mayoría de las escenas violentas que se pueden ver en la pantalla muestran los ataques reales que sufrieron los protagonistas de El gran rugido durante la filmación de la película. El miedo, mejor dicho, los gritos, el pavor, la tensión, la desesperación y “las caricias” de los animales salvajes fueron completamente reales y así quedó grabado, registrado y montado para la historia del cine por las cámaras que filmaron uno de los mayores despropósitos que uno pueda imaginar.
Y si quieres ver El gran rugido en versión española te diré que la película se dobló al castellano en los estudios Tecnisón de Madrid, para su exhibición en España con un magnífico reparto de voces que incluye los talentos de Carlos Revilla (Hank), Ana María Simón (Madelaine), María Antonia Rodríguez (Melanie), Roberto Martín (John), José Luis Gil (Jerry), Antolín García (Mativo), Luis Porcar (Prentiss) y Paco Hernández (Lenord).


Dicho todo lo cual, te deseo lo mejor de lo mejor y te agradezco que hayas leído todo esto. ¡Menuda paciencia!
Soy José Manuel Álvarez, director de mundo doblaje y es un placer escribir para ti y estar aquí contigo, en un espacio tan interesante, agradable y bonito como es La Tribuna de Madrid Norte.
Nos vemos pronto. Muchas gracias y como siempre te digo, disfruta del cine y si puedes, ve al cine, es una de las cosas estupendas que se pueden hacer en esta vida.

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