En que consiste una terapia de pareja

¿Qué es una Terapia de pareja?

La relación de pareja no es estática, sino dinámica, en el sentido de que tiende a cambiar y evolucionar con el tiempo. Desde el primer encuentro, pasando por la formación de la pareja real, los sentimientos que unen a los dos individuos cambian constantemente. Al principio, prevalece la atracción física, que puede evolucionar rápidamente hacia el enamoramiento. A medida que se van conociendo mejor, la relación entre los dos miembros de la pareja se vuelve más estable y sólida, pero las emociones desbordantes del principio se desvanecen. Es el momento en que se hace una evaluación más realista y objetiva de la pareja, y se empiezan a ver los defectos y las cosas que nos distancian. La decepción de las expectativas puestas en la pareja hasta ese momento puede dar lugar a dudas sobre la posibilidad de continuar una relación diferente a la que habíamos imaginado.

Requisitos previos para la terapia de pareja

En una pareja estable y duradera, son muchos los acontecimientos de la vida a los que los dos miembros tendrán que enfrentarse: pasar por estas experiencias cambiará mucho a las dos personas y a su relación. Estos cambios, que no siempre van en la misma dirección, pueden empujar a la pareja a una profunda crisis. Lo más frecuente es que en esta fase se requiera la intervención de un psicoterapeuta para emprender un curso de terapia de pareja que ayude a los miembros de la pareja a salvaguardar su relación. Por supuesto, la psicoterapia de pareja no sólo es útil para las parejas con problemas graves de relación, es decir, que ya se encuentran en una fase crítica, sino que también puede ser deseable para las parejas con una buena relación, con el fin de mejorar la comunicación, prevenir futuros conflictos, mantener una relación más armoniosa, así como para reforzar su vínculo y conocerse mejor.
En los últimos años, la terapia de pareja se ha convertido en una necesidad cada vez más frecuente: muchas personas se sienten paralizadas por una serie de problemas dentro de su relación, que provocan un estado de malestar en ambos y a los que no son capaces de encontrar una solución eficaz por sí mismos. Muchas personas experimentan relaciones insatisfactorias porque tienen miedo de volver a involucrarse y siguen siendo infelices en lugar de intentar cambiar las cosas a través de la terapia de pareja. Algunas parejas, por el contrario, son conscientes de su malestar, lo que les impulsa a realizar una petición conjunta de ayuda para poder emprender juntos un viaje terapéutico.

Destinatarios y objetivos de la terapia de pareja

La terapia de pareja está dirigida a la pareja: se centra en la relación y en los cambios que se pueden realizar en ella; el objetivo principal es superar la crisis y recuperar el entendimiento para poder vivir la relación de una forma nueva, más constructiva y satisfactoria.
La terapia de pareja pretende ayudar a las parejas, ya sean heterosexuales u homosexuales, a identificar y tratar sus conflictos o a tomar la difícil decisión de separarse tras sopesar cuidadosamente la elección, con una mayor conciencia de la relación.
Por lo tanto, el proceso terapéutico permite

Aclarar los problemas presentados e identificar los objetivos terapéuticos;
identificar las dificultades en el modo de interacción de la pareja
adquirir nuevas formas de relacionarse con uno mismo y con los demás que promuevan el cambio para el bienestar de la pareja.
La terapia de pareja puede ser un tratamiento especialmente adecuado en los siguientes casos

  • problemas de comunicación
  • infidelidad
  • divorcio y separación
  • abuso o violencia doméstica
  • desacuerdo sobre la educación de los hijos
  • diferencias culturales
  • dificultades económicas que afectan a la relación
    luchas de poder, conflictos y discusiones frecuentes
  • problemas sexuales y dependencia emocional
  • decepción y frustración porque la relación no cumple con las expectativas previas
  • problemas para gestionar y modular emociones como la ira y los celos
    Los cambios que marcan el ciclo evolutivo del sistema familiar también pueden tener un efecto desestabilizador importante en la relación de pareja: el matrimonio, el nacimiento de un hijo, la pérdida de trabajo o el desempleo, las relaciones con la familia de origen, la jubilación, la enfermedad, el duelo, etc.

Los objetivos de la psicoterapia de pareja en general pueden ser los siguientes

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aumentar la capacidad de la pareja para comunicarse eficazmente;
formación en la resolución de problemas;
Adquirir una mayor conciencia del modo en que los esquemas mentales, las actitudes y los modos subjetivos de pensamiento afectan a las propias emociones y al comportamiento, ayudando a provocar cambios en las creencias, atribuciones y expectativas cuando resultan contraproducentes, irracionales y destructivas;
para aumentar un intercambio de comportamientos positivos;
aumentar el nivel de autoestima de los miembros de la pareja;
ayudar a adquirir y mantener un mayor conocimiento de las emociones de la pareja;
aprender a identificar, comprender y expresar mejor sus emociones, y gestionarlas de forma más adecuada.
El trabajo del terapeuta de pareja se orienta a reconocer el significado del malestar o síntoma, contextualizándolo a la luz de la fase del ciclo vital en la que se manifiesta, de las normas de relación de la pareja, de la historia personal de sus miembros y de la de sus familias de origen. A través de la relación terapéutica, el terapeuta introduce elementos útiles para eliminar el malestar, para modificar las reglas rígidas y repetitivas que la pareja implementa, para restaurar el equilibrio precario en el que se encuentra la pareja a uno que le sea más funcional, apalancando los recursos y el potencial de los miembros de la pareja.
Ocurre con frecuencia que uno de los dos miembros de la pareja, antes de proponer una terapia de pareja, ha intentado resolver su malestar a través de una vía individual, pero, a pesar de esta experiencia, puede haber producido alguna forma de toma de conciencia de la situación, no ha sido capaz de resolver los problemas inherentes a la pareja. Este fenómeno se explica por el hecho de que el lugar más adecuado para trabajar la relación de pareja es la propia pareja, es decir, la presencia en terapia de los dos individuos implicados en la relación.

Métodos operativos de terapia de pareja

Las sesiones de terapia de pareja se estructuran en encuentros de aproximadamente una hora de duración cada uno, que pueden realizarse de forma individual o conjunta (con ambos miembros de la pareja). Las sesiones pueden ser semanales o quincenales, según la situación y el grado de conflicto. Por lo general, parten de la historia de la pareja para comprender mejor los cambios que han creado la inestabilidad y los conflictos denunciados. Tras una primera evaluación del caso, el terapeuta propone una terapia si es necesario, indicando los métodos, costes y tiempos. Durante la primera sesión, la pareja contará su historia, los motivos que les llevaron a acudir a un especialista y las expectativas de cada uno con respecto a la terapia de pareja.
Después de las dos o tres primeras sesiones de diagnóstico, que ayudan al terapeuta a entender cómo funciona la pareja y a explicar lo que la terapia puede hacer por ella, comienza realmente el proceso. Al final de cada sesión, el terapeuta puede dar su punto de vista sobre lo que se ha escuchado y, si lo considera oportuno, puede dar a la pareja tareas para casa, como tener experiencias juntos que puedan reforzar la complicidad.
La duración de la psicoterapia de pareja puede variar mucho, y depende de los problemas específicos del individuo y de la pareja, así como del número de conflictos experimentados por una pareja determinada. Durante la terapia se analizan los conflictos para comprender mejor su naturaleza, para aprender a resolver los problemas y discutir las diferencias de forma racional y lógica, para reconocer qué ideas y creencias irracionales o erróneas hay que cambiar, para identificar qué comportamientos podría cambiar cada miembro de la pareja y cómo aprender a hacerlo, para escuchar y mejorar la dinámica de comunicación, para comprender y aceptar al otro, así como para aceptar las diferencias interpersonales.
Para que la terapia de pareja sea eficaz, ambos miembros de la pareja deben estar motivados para emprender este trabajo, sobre ellos mismos y sobre su relación. Por supuesto, cuando se acude a la psicoterapia con poca motivación y sólo para que nadie pueda quejarse de que no se ha hecho lo suficiente, entonces la eficacia de la psicoterapia es mucho menor. Sería deseable no esperar hasta el último momento (cuando la crisis ha llegado a tal punto que es percibida por los miembros de la pareja como irresoluble e irremediable) para iniciar una psicoterapia de pareja, así como dar a la terapia un tiempo razonable para generar los cambios necesarios.
Para que la terapia tenga éxito, es esencial crear una alianza terapéutica adecuada, es decir, un buen vínculo terapéutico entre los pacientes y el especialista, basado en el respeto mutuo, la empatía, la aceptación y la flexibilidad.