La Escopeta Nacional

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La falta de sentido común, la irracionalidad y el individualismo más atroz de una parte de la población que ha antepuesto sus intereses personales, nos está llevando al más absoluto abismo. Los contagios por Covid 19 están creciendo de manera exponencial, cada día más poniendo en jaque el sistema sanitario y también provocando efectos colaterales a medio y largo plazo económicamente. Se avecinan tiempos sombríos y llenos de incertidumbre.


A esto, los políticos están poniendo su sinfonía particular a este cúmulo de despropósitos, cada sesión en Las Cortes se ha convertido en una escenificación lamentable, más parecida de un teatro de lo absurdo, donde en vez de dar soluciones e implementar políticas basadas en los criterios técnicos de los especialistas sanitarios, se están enfrascando en una batalla ridícula, propia de niños mal criados. Todo ello está dejando patente, que tenemos al frente del país a personas que no tienen capacidad para estar al frente de escaños en un parlamento difuso y sin poder de iniciativa. Aparte quedan algunos Gobiernos Autonómicos, como es el caso de la Comunidad de Madrid, que vive en la auténtica improvisación, y que todo lo juega al milagro. Ni se ha potenciado la medicina primaria, ni se han contratado ni más personal médico ni rastreadores que pudiese hacer frente a los problemas que se iban avecinando. Todas estas contingencias por la obsesión de revitalizar la economía a costa de la salud de las personas. Se comenzó a dejar que la gente saliese, eso sí, sin unos criterios coherentes y al final estamos al borde de un abismo sin vuelta atrás.O se comienza a imponer la lógica desde todos los sectores del país, la gente comienza a anteponer la responsabilidad individual o es posible que los próximos meses sean terrible y tenebrosos. Estamos como el estudiante que se la está jugando en el examen final, que no ha estudiado lo suficiente y que se ha tirado todo el verano de fiesta, y eso al final se termina pagando.


Caso aparte son las competiciones deportivas, como es el caso del fútbol, que parece que vive una realidad virtual. Competiciones profesionales siguen su rumbo, su potencial económico la sustenta con altas medidas de seguridad. Pero lejos de este escenario, tenemos las competiciones no profesionales, que acercan a su comienzo el próximo 17 de Octubre. ¿Tienen las instalaciones para poder afrontar con las más mínimas condiciones de seguridad estos equipos? Todo un disparate apoteósico, que seguramente nos llevará a que todo se enrevese más. Además, se plantean la entrada de medio aforo sentado en los terrenos de juego. Las divisiones profesionales sin espectadores, las aficionadas con entrada de público. ¿Los espectadores de estos partidos tienen un poder de no contagio anormal? No dejan que se junten en una terraza más de 6 personas o en una mesa de restaurante, en cambio esto si que vale. En fin, todo sumido en el disparate propio de un barco sin rumbo.

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