Midlake: la inquietud creativa

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De sus primeros trabajos, que flirteaban con el lo-fi, las influencias de grupos como Travis, Radiohead o su vocalista, Thom Yorke, pasaron a sonidos más predecibles y clásicos jalonados por la impronta de Pink Floyd o los Led Zeppelin más acústicos. Midlake ni defrauda ni deja indiferente a los que aprecian la inquietud creativa de un grupo que ha sabido reinventarse en cada disco.
Nunca la pérdida de originalidad ha sentado tan bien a un grupo como el caso que nos ocupa en estas líneas. La evolución de los de Denton (Texas) hacia influencias musicales sólidas ha evidenciado la madurez de un sonido y un bagaje musical en el que desde un sonido naif, con ciertas dosis de psicodelia y algo de minimalismo New Age al estilo Philip Glass, se ha pasado a un homenaje en toda regla a bandas tan grandes como Pink Floyd o Led Zeppelin.
Midlake nació en 1999 en la University of North Texas, formada por un grupo de estudiantes de Jazz, que, curiosamente, se dedicó a hacer de todo menos Jazz. Con guiños iniciales a bandas como Travis o Radiohead, supieron acuñar un sonido propio que comenzó a atraer a los oidos de los amantes de la música independiente de todos los rincones del mundo.

Su primer disco, el inclasificable “Bamnan and Silvercork”, supone un debut en el que las influencias de Thom Yorke son evidentes aunque el sonido del británico se ve desprendido de oscuridad y dramatismo en favor de cierta actitud naif, tierna y minimalista.
Como ocurre con toda la discografía del grupo tejano, es sumamente difícil escoger un single, un pelotazo con el que reventar la radiofórmula comercial. Este “hit” no llegaría hasta su segundo álbum, “The Trials Of Van Occupanther”. El corte que lo inaugura, Roscoe, supone el caballo de Troya hacia un público más mainstream y uno de los pocos temas que podría ser abrazado por el gran público.
Este segundo lanzamiento en 2006 supuso la transición desde un sonido ingenuo y sin complejos hacia otro más oscuro y repleto de espiritualidad. Bandits avanza la tendencia que seguirá su tercer larga duración, “The Courage Of Others”, del que nos ocuparemos más adelante. Siguiendo con este segundo, HeadHome sigue la estela de los escoceses Travis con un sonido abierto y un marcado estribillo.
El disco fluye de forma natural hacia el folk haciendo a la banda más predecible, más reconocible, pero en ningún caso exenta de calidad. Las guitarras tranquilas y los ecos folk marcan el camino hacia lo que está por venir, mirando por el retrovisor al sonido anglosajón de los años 60 con influencias como Fairport Convention.
Hacia la mitad del disco te atropellará Young Bride. Si antes hablábamos de Roscoe como lo más “tarareable” de los tejanos, este tema te dejará sin respiración. Con una introducción de violín, una marcadísima batería y un estribillo etéreo, rebotará en tu cabeza como pelota de Arkanoid.

La espiritualidad de The Courage Of Others
En 2009 vio la luz el religioso, hondo y solemne The Courage Of Others, un disco en el que la banda se desprende de toda ingenuidad para sumergirse en un sonido plenamente grave y adulto. Un arrullo folk con las dosis justas de electrificación, en el que las guitarras acústicas y eléctricas, las flautas y la grave y algo desganada voz de Tim Smith te transporta a épocas pasadas de trovadores, sudor, madera, vidas duras en consonancia con la naturaleza y nostalgia por modos de vida perdidos en el recuerdo de los bosques más profundos.
Un puñado de canciones de misa laica en los que reconocemos la influencia de Fairport Convention, el folk inglés o los Led Zeppelin más acústicos. El disco mantiene en toda su extensión un sentido de lamento dulce, de necesidad de reconciliarnos con la naturaleza y de cierto espíritu medieval que no hubiera sonado extraño en Woodstock o en las congregaciones hippies.
Small Mountain desprende toda esa gravedad y solemnidad que atesora el disco; Fortune, lo más cercano a un single radiable, es el tema más desnudo del disco con poco más que guitarra acústica, flauta, bajo. Como en toda la discografía de Midlake, el disco es homogéneo y sólido y aunque sus detractores le tachan de monótono, preferimos pensar que es coherente y temático con los deseos de la banda desde que salió de sus cerebros hasta que se ejecutó en el estudio de grabación. Y es que es muy sencillo defender este sensancional álbum.
Adiós Tim Smith. Hola Pink Floyd.
Narra un viejo cuento que a una aldea llegó un día un venerable y sabio anciano al que una familia le pidió ayuda para dejar de malvivir y prosperar. Lo primero que hizo el anciano fue preguntar al pater familias por el modo de sustento del grupo y el contestó que era una vaca. El sabio entonces pidió ser conducido hasta el animal, para acto seguido, desprenderla por un barranco.
El cabeza de familia, atónito y desesperado, vio como el sabio se alejaba en el horizonte. Años después volvió a la aldea y a su encuentro salió el otrora ojiplático hombre para fundirse en un abrazo con el venerable anciano. Le dijo que perder a la vaca era lo mejor que le había pasado a su familia porque a partir de esa desgracia tuvieron que aguzar el ingenio hasta encontrar el medio adecuado para prosperar en la vida.
Algo así ocurrió con Midlake cuando en 2012 Tim Smith, frontman y vocalista de la banda dejó el grupo para emprender un proyecto alternativo, Harp. Los tejanos no solo perdían a su cara más visible sino a alguien que acarreaba el mayor peso compositivo del conjunto.
De la vaca estampada en el fondo del barranco surgió “Antiphon”, un disco cuyos cortes bien podrían formar parte del “The Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd. Un disco completamente distinto de The Courage Of Others pero capaz de coger el testigo de este en términos de espiritualidad e intensidad emocional. Todo distinto pero con el mismo ADN.
Desde el más “pinkfloydiano” The Old And The Young hasta el delicado Aurora Gone, el disco homenajea a los de Roger Waters sin caer en la imitación, con una tremenda elegancia y manteniendo esa solvente tensión creativa típica de Midlake a lo largo de todas las pistas con unos niveles moderados de psicodelia.
Late Night Tales
Aunque tire piedras contra mi tejado, el mejor modo de conocer a Midlake no es leyendo este artículo sino buceando en el recopilatorio que nos dejaron en la serie Late Night Tales, una lista de reproducción en la que nos encontramos a crooners de voz profunda como Scott Walker, los superlativos Beach House, Sixto Rodríguez o Nico.
Gracias a todas estas influencias y recomendaciones, entenderás mejor a una de las grandes bandas de la música independiente actual.

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