Música En Otoño

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Se acabaron las vacaciones, las horas de luz se acortan, 2020 está siendo inmejorable y encima otoño. ¿Qúe puede salir mal? Pues nada, porque ahí tenemos como siempre a nuestra amiga la música para sacarnos del pozo. Si quieres vitamina musical antidepresión otoñal, sigue leyendo.
Te vamos a recomendar una lista de reproducción que puedes confeccionar al gusto mezclando las canciones que te sugerimos en las siguiente líneas. Discos capaces de combatir esa “bajona” otoñal que todos sufrimos pero a la que se puede hacer frente.

OCEAN COLOUR SCENE. “Moseley Shoals”

¿Por qué está el primero en esta selección? Porque sin ser el disco más optimista del mundo ni siquiera el más dinámico, en esta grabación se dan la mano el melodioso pop de los Beatles, el lado más sucio y canalla de los Rolling y lo pantanoso de Creedence Clearwater Revival. Agítalo mezclándolo con buenas dosis de música negra y te saldrá unos de los discos más pintones de los 90, la edad de oro del Britpop. Disfrutable de principio a fin sin ambages, brilla por un sonido añejo apuntalado en una producción con máquinas de los años 70. Una joya.

VINICIUS DE MORAES. “La Fusa”

Junto con De Moraes, Maria Creuza y Toquinho, todos ellos elaboran una grabación con la magia del directo y una producción que soporta el paso del tiempo como pocas. Capaz de sacar una sonrisa a Risto Mejide, este disco es puro optimismo. Un canto a la vida en el que las ganas de exprimir la existencia está sobre todas las cosas. No puede faltar la “Garota de Ipanema”. El disco fue grabado en 1970 en Buenos Aires.

ECHOBELLY. “On”

Apadrinados por el grande y últimamente algo despistado Morrissey, los Echobelly lanzaron en 1995 un disco que es puro combustible. De una escucha sumamente fácil, hace bueno aquello que dijeron los Roxette en su disco “Don´t Bore Us, Get To The Chorus” (No nos aburras, ve al estribillo) y vive Dios que lo hicieron. El disco es un tiro pero no por ello frívolo o facilón. Se disfruta al nivel del “Wake Up Boo” de The Boo Radleys, uno de los himnos del buen rollo. Guitarrazos y estribillos pegadizos se unen a la prodigiosa voz de Sonia Madan, sensual y plena donde las haya.

TERRORVISION. “How To Make Friends And Influence People”

Siguiendo en la estela de los años 90, llevamos este disco a nuestras líneas musicales para reivindicar a un grupo que quizás se llevaron menos gloria de la que hubieron merecido en un principio. Conocido en España por estar presente uno de los temas (Some People Say) en la banda sonora de “Historias del Kronen”. Guitarras contundentes en general que a veces se dan la mano con momentos melódicos de altura. Seguro que, aunque sea de pasada, te suena algún tema de este discazo.

TACHENKO. “Os reís porque sois jóvenes”

Del brillante panorama del indie nacional de los últimos años, Tachenko es uno de los grupos más destacados. Con unas melodías luminosas, letras confusas cuando no surrealistas y abiertas a numerosas interpretaciones, esta es sin duda una de sus obras cumbre. Nacidos al abrigo de las cenizas de “El Niño Gusano”, los zaragozanos se han hecho un hueco en la música alternativa con una apuesta de altísima calidad musical y un estilo propio. En la redacción creemos que todos sus discos son buenos pero este se lleva la palma.

JD MCPHERSON. “Signs & Signifiers”


Un cañonazo retro que se engancha a tu cerebro como político a poltrona, el bueno de Jonathan David McPherson, nacido en Oklahoma, empezó en eso del punk pero rápidamente viró sus velas hacia la música de los años 50. Y acertó porque este disco es un auténtico homenaje a los sonidos de esa época: rock, bluegrass y rockabilly se dan la mano para confeccionar una grabación que te hará viajar en el tiempo.

LIDIA DAMUNT. “Vigila El Fuego”


Uno ha escuchado de todo pero después de la primera toma de contacto con “Vigila El Fuego”, uno se queda de piedra después de unos minutos de severa reflexión para asimilar qué acaba de entrar por sus oídos. La ex Hello Cuca nos entrega aquí un disco imposible en el que se dan la mano el country, la música de influencia japonesa, las letras paranormales y un cierto tinte ecologista. Un crisol muy loco pero en el que todo cuadra. Divertido y sorprendente hasta el final.


MGMT. “Congratulations”


Si lo de Lidia Damunt era inclasificable lo de estos chicos es de psiquiátrico. Confieso que siento devoción por la psicodelia y considero este disco como la Capilla Sixtina del desparrame del pop. Sonidos muy sesenteros, opera pop, algo de Lou Reed y muchas sustancias ilegales se dan la mano para tejer esta genialidad. Y creo que no arriesgo si digo que dentro de 30 años este álbum es de culto. A lo mejor no puedes con él o lo mismo acabas adorándolo y preguntándote por qué te gusta tanto. Puro placer culpable. Un consejo: no conduzcas escuchándolo. Si te paran, lo mismo puedes dar positivo en estupefacientes. Atento a Siberian Breaks, una ópera pop de 12 minutazos y cero segundos de desperdicio.


JORGE DREXLER. “Bailar En La Cueva”


El uruguayo destila tanta calidad en las letras como en la música. De clásico cantautor apadrinado por Sabina, el niño sudamericano se nos ha hecho grande en tierras hispanas para convertirse en uno de esos autores imprescindibles capaz de aunar la tradición musical del subcontinente de América latina, electrónica y letras llenas de filosofía y compromiso político. Un músico total que nos entrega en este disco un elenco de ritmos latinos justamente electrificados y muy bailables.


TEENAGE FANCLUB. “Shadows”


Cuando todo un tipo estirado y fanfarrón como Noel Gallagher (Oasis) dice que eres la mejor banda del mundo, pues a lo mejor te lo crees. Lejos de alardear, los escoceses siguen empeñados en acuñar las melodías más perfectas y bonitas de la historia del pop. Bregados en sus principios en un sonido más crudo y garajero, Teenage Fanclub ha devenido en el pop de mejor factura posible, en el preciosismo melódico, en el abrazo sonoro. Porque escucharles es como irte a la cabaña del bosque con tu chic@ y encender un fuego en la chimenea mientras prepararas una sopa caliente. Todo es confortable y cómodo en su música, que nunca decepciona, ni en directo, a tenor de la magnífica actuación que tuve la oportunidad de disfrutar en La Riviera madrileña hace unos pocos años. Sus cimientos pasan por los magníficos Big Star y también heredan de Beach Boys. Quizás no la banda indie más importante del momento pero sí la que mejor ayuda a comprender la evolución del pop desde los 60 hasta la actualidad. Puro bálsamo para tiempos inciertos.

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